Por Yiya, ¡la luciernaguilla!

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Ilustración: Beatriz Arribas

Por Yiya, ¡la luciernaguilla!Pasteles, chocolate, galletas y helados. Patatas, hamburguesas, pizzas y fajitas. Ramona la luciernagona comía de todo menos fruta y verdura y sus papás estaban muy preocupados.

De vez en cuando puedes darte un capricho y comer un trozo del pastel, ¡el  que más te guste! Pero antes, tienes que comer lo que mamá te pone en el plato. Si no comes fruta y verdura cada día, no tendrás las vitaminas suficientes que tu cuerpo de luciérnaga necesita. Y si no tienes esas vitaminas, tu luz se apagará. Por favor, hija, haznos caso que es importante. ¡Sin tu luz serás una luciérnaga incompleta!‒ le decía su padreabrazándola con todo su cariño y su amor.

Cada mañana Ramona se proponía comer algo verde: una manzana, un poco de melón, una ciruela… Pero cuando llegaba a la cocina y veía el chocolate… ¡No se podía resistir!

¡Es que está tan rico! ‒pensaba mientras le rugía su tripita de luciérnaga.

Era verdad. Desde hacía un tiempo su luz ya no brillaba como antes. Pero como a Ramona le encantaba la luz del sol y esa sabía que siempre la tendría… No se preocupaba. ¿Y por las noches? Si estaba en casa, la iluminaban sus padres y si salía a dar una vuelta y necesitaba que alguien le alumbrara el camino, lo haría Agapito, su mejor amigo. ¡Ella lo tenía todo pensado!

Un día, sus papás se fueron a la boda de unos amigos así que pidieron a Ramona que cuidara de su hermana pequeña.

¡Ramona estaba encantada! Quedarse con la enana era muy divertido porque Yiya, la luciernaguilla, que solo tenía tres añitos, ¡era la hermana más adorable y más terremoto de todas! No paraba quieta ni un segundo. Jugaba, gritaba, saltaba, cantaba, pero en silencio nunca estaba. Ni tan siquiera por las noches. Como tenía un miedo terrible a la oscuridad si no se dormía pegada a la luz de su madre, la más brillante de todas las luciérnagas, no dejaba de incordiar.

Esa tarde Ramona y Yiya fueron al parque, compartieron un gran helado de vainilla y pasaron por casa de su abuela a darle un beso y recoger la propina. ¡Qué listillas!

Cuando llegaron a casa, Ramona dio de cenar a su hermana. Mamá, que siempre está en todo, había dejado un plato para cada una y una nota diciendo que ya las echaba de menos y que cuando llegara les daría la caricia de buenas noches.

Una hora después, Ramona ya no se lo estaba pasando tan bien… Yiya estaba muerta de sueño pero era incapaz de dormirse. La luz de Ramona no era lo suficientemente potente como para que Yiya se calmara y se durmiera.

Cada vez que Ramona intentaba que Yiya cerrara los ojos y estuviera quieta en su cama, yiya se movía, gritaba y lloraba desconsoladamente.

¡Tengo miedo! ¡Esta noche viene el coco! ¡Estoy segura! No tenemos casi luz. ¡Quiero estar con mi mamáaaaaaa! ‒chillaba con lágrimas en los ojos, temblando de miedo.

Ramona nunca había visto así a su hermanita. Tenía los ojos hinchados de tanto llorar y no dejaba de temblar. ¡Ramona no sabía qué hacer!Intentaba con todas sus fuerzas dar más luz a su hermana para que no pasara tanto miedo, pero claro, no había comido la fruta y verdura necesarias para tener vitaminas y entonces, era imposible que pudiera iluminar más.

Dos horas más tarde y llegaron sus padres. Mamá luciérnaga se metió con Yiya en la cama para apaciguar y calmar el miedo de la pequeña. Y cuando Yiya se hubo dormido, Ramona estalló en lágrimas.

¡No tenía casi luz! ¡La he perdido! ¡No sabía qué hacer!‒lloraba y lloraba Ramona.

Su padre fue hasta Ramona, la cogió en brazos y comenzó a mecer a su hija mayor. Mientras le acariciaba el pelo, le dijo a su hija con ternura ‒ Ramona, estate tranquila. No hay nada que no se pueda solucionar. Tú, como todas las luciérnagas y seres vivos del mundo, necesitas comer cada día fruta y verdura. Cuando lo hagas, que además créeme están muy muy ricas, tendrás mucha vitamina y energía y será entonces cuando tu luz sea la más potente y brillante de todas.

El día en que Ramona vio pasar tanto miedo a Yiya la luciernaguilla, se dio cuenta de lo importante que era tener vitaminas cada día para estar fuerte y sana. Desde ese día, se prometió a sí misma no volver a dejar pasar miedo a su hermanita. Y no hay mejor promesa que una hecha por amor.

¿Sabías que… 
las luciérnagas cuando despliegan sus luces intermitentes, es generalmente porque están buscando pareja?