El beso

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Ilustración: Beatriz Arribas

El beso. Más cuentos en Cinco Minutitos Más

Allí estaba ella. Esperándome. Sentada en nuestro banco con la espalda erguida, los hombros relajados y la mirada al frente. El viento jugueteaba con su pelo y ella parecía disfrutar de sus caricias frescas y alocadas mientras respiraba el olor a algas, a mar.

Me quedé observándola apenas un instante. Era preciosa. Me acerqué poco a poco y tímido, me senté a su lado. Aguardaba con la sonrisa más espléndida jamás vista. Y entonces, descubrí que la vida sin ella no era vida.

Lo debió notar. Su pequeño sonrojo me decía a gritos que actuara pronto. Con decisión, me acerqué un poco más. La intensidad de sus ojos me daba miedo y esperanza a partes iguales. Estaba tan solo a unos centímetros de sus labios y esa distancia se me antojaba kilométrica.

Parpadeó lentamente varias veces sin dejar de mirarme y fue entonces, en el vaivén de sus pestañas, cuando contuve el aliento, cuando reuní el valor suficiente y la besé.