Por Yiya, ¡la luciernaguilla!

Escrito por en Más cuentos. Lo leerás en 3 minutos.

Ilustración: Beatriz Arribas

Por Yiya, ¡la luciernaguilla!Pasteles, chocolate, galletas y helados. Patatas, hamburguesas, pizzas y fajitas. Ramona la luciernagona comía de todo menos fruta y verdura y sus papás estaban muy preocupados.

De vez en cuando puedes darte un capricho y comer un trozo del pastel, ¡el  que más te guste! Pero antes, tienes que comer lo que mamá te pone en el plato. Si no comes fruta y verdura cada día, no tendrás las vitaminas suficientes que tu cuerpo de luciérnaga necesita. Y si no tienes esas vitaminas, tu luz se apagará. Por favor, hija, haznos caso que es importante. ¡Sin tu luz serás una luciérnaga incompleta!‒ le decía su padreabrazándola con todo su cariño y su amor.

Leer más…