Amor tóxico

Escrito por en Más relatos. Lo leerás en 1 minuto.

Ilustración: Beatriz Arribas

Amor tóxico

Me absorbe. Como la oscuridad absorbe la luz del atardecer.

Me exprime. Como el sediento exprime una naranja en mitad del desierto.

Me acorrala. Como el policía acorrala a un delincuente.

Pero no soy yo quien comete el delito de mal querer. Y sin embargo, son mis pensamientos los que se escapan, como se escapa el agua entre las manos. Huyen hasta dejar el cerebro en blanco y no dejar nada. Nada salvo ella.
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Que te subes a la vida conmigo

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Ilustración: Beatriz Arribas

Que te subes a la vida conmigoQue no. Que te subes a la vida conmigo. ¡Que vamos a hacer un millón de cosas juntos! Que sentarnos en una terraza al sol con una doble, ¡o con lo que tú quieras!, es vivir. Que disfrutar de un concierto a tu lado, es música compartida y vale por dos. Que ver una película en casa, tapados con una manta mientras llueve en la calle, es placer. Que viajar a tu lado, es inmensidad. Que verte cada mañana, me llena el alma.
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Ramón, el verde camaleón

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Ilustración: Beatriz Arribas

Ramón, el verde camaleón

En el bosque más frondoso de Madagascar, entre árboles y flores de colores, vive Ramón, el camaleón.

Es pequeño y verde, y como el resto de su familia, tiene una lengua larga y súper rápida para captar los insectos más sabrosos, unas patas con forma de manopla para trepar por los árboles más altos, y unos ojos grandes y globosos para ver absolutamente todo. Cada ojo se mueve como quiere, dándole al camaleón una vista singular de casi 360 grados.

Hasta aquí, Ramón era como los demás. Sin embargo, poseía una peculiaridad que ningún otro camaleón tenía…
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Los cobardes nunca hacen historia

Escrito por en Más relatos. Lo leerás en 2 minutos.

Ilustración: Beatriz Arribas

Los cobardes nunca hacen historia

Salgo a correr antes de ir al trabajo. Me relaja, me ayuda a afrontar el día con energía y buen humor. Como la fibra del anuncio.

Es una costumbre que siempre me ha resultado positiva. Observo la ciudad al ritmo de mis pisadas y descubro sus muchas facetas. De lunes a viernes a eso de las siete de la mañana, la calles están en silencio, apenas hay gente y se respira una calma solo habitual un día de agosto a la hora de la siesta en plena solana. ¡Nada que ver a cuando salgo con Isa! Corremos los fines de semana por El Retiro a horas más normalitas esquivando a los transeúntes entre charla, respiración y charla.
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