¿Viaje a Cuba? ¡Claro, mi helmano!

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Viaje a Cuba

Desde que se pone un pie en la isla, uno no deja de sudar. No tanto por el calor que hace, que también, sino por la humedad. Sin embargo, este pequeño inconveniente no debería disuadirte de ir a un lugar donde ¡se siente la música, mi helmano!

Ya íbamos advertidos de que en julio no hace falta llevar ni un solo pantalón largo. Y es verdad, no lo necesitarás. El jersey, como mucho, te servirá para el aire acondicionado del avión y todo lo demás, cuanto más ligero, mejor.

A la ida volamos con la aerolínea Aviación Cubana y aunque el transporte estaba heredado de los rusos y debía ser de la edad de piedra, llegamos a buen puerto.

La primera experiencia con su pausada filosofía de vida la tuvimos nada más recoger las maletas. Tardaron una hora y media .Y es que si algo tienes que llevar a Cuba es paciencia. Son tranquilos, trabajan a su ritmo y por mucho que te alteres, no conseguirás invadir su paz ni acelerar aquello que necesites.

Al salir del aeropuerto, conocimos a Diego y Agustina, una simpática pareja de argentinos ávidos de aventura con los que compartimos nuestro primer taxi a Centro Habana.

¿Primeras impresiones? Palmeras, anochecer y coches chulísimos de los años 50. Una estampa como la de los libros.

Viaje a Cuba

Consejo: Para ir del aeropuerto al centro de la capital es mejor compartir gastos con otra pareja y negociar con los taxistas el precio antes de subir al coche. El trayecto está entre 20-25 CUC (pesos convertibles).

Ellos necesitaban pasar antes por la terminal de Viazul, la principal compañía de autobuses de largo recorrido que admite turistas, porque tenían un problema con uno de sus billetes. Resulta que lo habían reservado por Internet pero en Cuba las nuevas tecnologías como que no se llevan.

Al acompañarles a la estación (está lejos del centro), nos enteramos de que todos los billetes se acaban pronto, y que desde Cuba no son capaces de eliminar o modificar una reserva, pues a lo único a lo que tienen acceso los trabajadores es a un Excel… Afortunadamente, justo en la puerta de la estación hay multitud de taxistas particulares que te llevan donde quieras por un precio parecido compartiendo auto con otros turistas. ¡Final feliz para nuestros amigos que, perdieron un billete, pero lograron llegar a su destino!

Consejo: Viazul es la forma más barata de viajar, pero si quieres coger un billete, tienes que comprarlo en la estación con dos o tres días de antelación. En realidad, desde nuestro punto de vista, no merece la pena ya que, además del coste del billete, deberás pagar los taxis a la estación días antes para sacar el ticket y otro porte más el día del viaje. Además, el taxi te llevará de puerta a puerta en lugar de estación a estación. Negocia y comparte un taxista particular con otros viajeros como tú.

Total, que llegamos a casa de Graciela. Las cuatro noches en La Habana, junto con el avión Madrid-Habana-Madrid, eran lo único que teníamos reservado. Por primera vez íbamos sin transporte, sin alojamiento, sin internet…

Al llegar a su casa nos recibió con una gran sonrisa y un “pero”. Resulta que no nos podíamos alojar con ella. Y ahora… ¿qué hacemos?

Nos llevó a casa de Maritza, que era la primera con la que reservamos y quien nos derivó a casa de Graciela, para que encontrara una solución. Y cuando conocimos a Maritza ya tenía otra casa reservada para nosotros: la casa de Alba, donde en aquel momento la adorable Alba no estaba y por eso nos acogió su hijo Tony. ¿De telenovela con tantos nombres? ¡No! Es Cuba y todos son vecinos a una o dos cuadras.

Maritza lleva muchos años en el negocio del alquiler de casas y tiene una amplia red de amigos que rentan sus habitaciones, así como taxistas particulares que te llevan de excursión o te dejan en el destino que les indiques. Por eso, cuando Maritza nos ofreció al día siguiente desayunar en su casa por 4CUC/persona, accedimos. Queríamos recabar toda la información posible para que nuestro viaje saliera perfecto.

Habana vieja

Esa noche cometimos una equivocación. Acostumbrados a quitar el aire acondicionado por la noche, dormimos sin él. Estábamos tan cansados, hacía tanto ruido y nos daba tanto reparo tener el aire funcionando toda la noche, que lo quitamos. A la mañana siguiente aparecimos empapados en sudor. Al salir de casa y ver a Tony, nos miró como a bichos raros preguntándonos el porqué de quitar el aire. No lo volvimos a hacer.

Para desayunar, normalmente en las casas cubanas al viajero le ofrecen café con leche, jugo, una tortilla o huevos revueltos, un trocito de flan, pan con mantequilla y un plato con frutas tropicales: mango, piña, plátano y papaya, o como ellos lo llaman, fruta bomba.

Mientras nos preparaban el desayuno, nos dispusimos a comprar a la hija de Maritza un plano donde ella, de su puño y letra, nos marcaba puntos importantes, recomendaciones y nos explicaba con todo detalle cómo actuar si te acecha uno o varios jineteros. La familia de Maritza tenía todo un negocio montado.

Consejo: los jineteros son los que nosotros llamamos timadores. Cuba es súper seguro y hay muchísima policía, pero muchas personas viven de timar al turista. Normalmente te ven salir de una casa un día, y como saben los nombres de todos los propietarios, al día siguiente se acercan a ti diciendo “¡Ay, mi amor que yo sé que tú estás viviendo ahora en casa de mi vecina Alba!” y empiezan a darte conversación con una simpatía y amabilidad, que claro, tú te quedas embobado. ¡MAL! ¿Qué se debe hacer? Caso omiso y decir que es tu segunda vez en Cuba y que llevas ya dos semanas por la isla. De esta forma te dejan automáticamente en paz, pues ya saben que conoces las reglas del juego. Otra de las cosas que hacen cuando ven que estás buscando un sitio para comer es decirte que ese sitio lleva un mes cerrado, pero que no te preocupes que él te lleva a otro que está mejor. Cuando te lleva, ya tiene apalabrado que por un plato que de normal pagarías 5 CUC, te cobran 10 CUC. Pues 5 van para el paladar (restaurante) y otros 5 para el jinetero.

Barrio Chino, La Habana

Durante el desayuno, conocimos a otra pareja de argentinos que nos hablaron de Cayo Largo. Era el cayo más alejado y más caro de todos, uno al que le había echado el ojo desde España pero que por tema presupuestario nos estábamos planteando si dejarlo de lado… Resulta que nos comentaron las mil maravillas del cayo y no nos pudimos resistir… ¡El dinero está para disfrutarlo!

Para llegar a Cayo Largo solo se puede ir en barco o en avioneta. Lo más factible es coger un vuelo interno, pero ellos nos dieron un gran consejo: <<no lo dejéis como último destino pues a nuestra vuelta, se rompieron todas las avionetas y tuvimos que quedarnos dos días más. ¡Eso sí, con gastos pagados! A nosotros no nos importó, pero quienes lo dejaron como último punto, perdieron el vuelo de vuelta a su país.>>

Tras escucharles y con el estómago hasta arriba de mango, fuimos a la oficina de Cubatours en el famoso Hotel Habana Libre, a reservar nuestro vuelo y hotel a Cayo Largo. Ya solo con este repentino cambio de planes, nos dimos cuenta de que ir a Cuba sin nada preparado es todo un acierto.

Y aquí fue la segunda vez que experimentamos lo que es la cultura cubana. Nos informamos de los precios, llegó la hora de la comida y ocurrió lo que en España sería impensable. La trabajadora nos dijo que ella se iba a comer y que a su vuelta terminaba de atendernos. Y ahí que estuvimos, esperando anonadados más de media hora para poder dejar el tema resuelto.

Habíamos destinado medio día en recabar información y ya tocaba descubrir La Habana. Como andábamos por el Hotel Habana Libre, nos quedamos descubriendo la zona de El Vedado.

Resumiendo: la capital tiene tres zonas a visitar y lo demás son barrios residenciales. Las tres principales zonas son El Vedado, Centro Habana y Habana Vieja. También está la zona de Miramar donde viven quienes tienen más capital, donde están las discotecas más seguras y los hoteles más caros. ¡Además de la Casa de la Música de Miramar! Pero de esto hablaremos luego…

Centro Habana.

La Habana – Vedado

Ese día descubrimos el monumento a Julio Antonio Mella, la universidad de La Habana, la famosa heladería Coppelia (probamos su helado días más tarde), el Hotel Habana Libre o antiguo Habana Hilton, desde donde Fidel gobernó el país los primeros meses tras triunfar la Revolución. También conocimos el Hotel Nacional, donde los gánsteres estadounidenses Meyer Lansky y Lucky Luciano celebraron la mayor reunión de miembros de la mafia norteamericana, y estuvimos disfrutando del primer mojito en el restaurante La Torre, en la última planta del famoso edificio Focsa. (Recomendado. Mojito 3 CUC con vistas a la ciudad.)

Mojito en Edificio Focsa

Tras nuestra paradita técnica, llegamos andando hasta la Plaza de la Revolución, sede del Gobierno cubano y lugar de celebración de las grandes concentraciones políticas. Personalmente, la plaza me gustó más de noche que de día. Y por último llegamos a la necrópolis Cristóbal Colón, donde nos sentamos en una terracita a probar una de las cervezas nacionales: Bucanero.

Plaza de la Revolución. La Habana.

La Habana – Centro Habana

Al día siguiente optamos por conocer Centro Habana. Cogimos por primera vez un taxi colectivo que nos llevó hasta el Capitolio. ¿Qué son? Son taxis compartidos que siempre hacen la misma ruta. Como un autobús pero de cinco plazas y tirado de precio.

Paseo José Martí. Centro Habana.

Consejo: pregunta donde te vayas a alojar cómo cogerlo tanto para la ida como para la vuelta porque no está marcado en los mapas y es algo que solo conocen los cubanos. Fíjate que tengan el cartel de taxi y que dentro vaya algún pasajero cubano. Si no hay más pasajeros, antes de subirte pregunta si es colectivo y si te cobran por el trayecto 0,50 CUC/persona. Si te cobran más es porque te cierran la ruta solo para ti, rollo VIP, y no admiten a más viajeros.

Por la zona del Capitolio, que sigue en obras y se parece al de Washington, conocimos por la parte de atrás: la Real Fábrica de Tabacos Partagás, la fuente de la India y el Barrio Chino. Si volvemos a situarnos en la puerta del Capitolio hacia delante, te toparás con varios museos, el Gran Teatro de la Habana, el Hotel Inglaterra y el precioso Parque Central. En su centro se sitúa la estatua de José Martí, rodeada por 28 palmeras que simbolizan la fecha de su nacimiento. Un poquito más hacia delante caminarás por el Paseo de Martí hasta llegar al Malecón, pasando por el Museo de la Revolución, y verás la estatua ecuestre del General Máximo Gómez.

Capitolio. La Habana.

Dimos por terminada la zona de Centro Habana, así que nos dirigimos a Habana Vieja para conocer su asimétrica catedral y disfrutar de un mojito en la popular Bodeguita del Medio. Reconozco que me decepcionó bastante porque, aunque es verdad que es muy alegre y que casi todo el tiempo hay música en directo, el bar es muy chiquitín, el mojito caro y no es el mejor que nos bebimos en el viaje, además, está plagado de grupos de turistas. No obstante, uno no se puede ir sin conocerlo.

La Habana.

Para quien no lo sepa, tanto la Bodeguita del Medio como La Floridita son dos bares que se hicieron famosos gracias al escritor Ernest Hemingway, quien al parecer bebía ron como un cosaco. Su récord, cuenta la leyenda, fueron 13 dobles de una sentada en La Floridita. Él siempre decía “mi mojito en la Bodeguita y mi daiquiri en La Floridita”.

La Bodeguita del Medio. La Habana.

Tras una tormenta tropical, tuvimos suerte porque cayó mientras bebíamos el mojito, decidimos dar un paseo. Nos acercamos hasta la espectacular Plaza de Armas y acabamos con solazo en la terraza del hotel Ambos Mundos. ¡¡¡Súper recomendable!!! Mojito a 3CUC, música en directo y vistas a la ciudad.

Daiquiri en Ambos Mundos. La Habana.

Se acercaban las 19:30 y queríamos llegar a la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña que está al otro lado del Estrecho de Florida. No sabíamos cómo llegar hasta allí, preguntamos a bastante gente pero no dábamos con la clave… Al final, mirando el reloj, negociamos el precio con un taxista particular.

La Habana. Viaje a Cuba.

La fortaleza es el fuerte colonial más grande de América construido por el rey Carlos III de España, utilizado por Machado y Batista como prisión y más tarde, por el Che como cuartel general para presidir otras tantas ejecuciones. Todos los días a las 9 de la noche un grupo de actores realiza la ceremonia del cañonazo. A mí no me entusiasmó, pero es lo de siempre, para poder opinar hay que ver…La vuelta la hicimos en bus público y el precio del billete en moneda nacional, nos pareció de risa:  4 céntimos de euro/persona.

La Habana. Viaje a Cuba.

La Habana – Habana Vieja

El tercer día en La Habana se lo dedicamos a Habana Vieja. Para mí, la zona más bonita. Cogimos un taxi colectivo que nos dejó de nuevo en el Capitolio y desde allí, recorrimos el corazón de la capital: plaza de la Catedral, plaza de Armas, plaza Vieja, calle de Mercaderes, plaza de San Francisco de Asís…

La Habana. Viaje a Cuba.

A la hora de la comida, regresamos a la plaza de la Catedral y en un callejón que hay en la misma plaza, el callejón del Chorro, se encuentra el restaurante Doña Eutimia.

Consejo: para comer comida típica cubana este restaurante relación calidad/precio es muy recomendable, pero tienes que reservar.

Probamos la ropavieja (ternera en tiras) y camarones enchilados con guarnición de plátano frito, arroz y habas. A la guarnición lo llaman viandas. También es muy típico que de vianda te sirvan boniato. Acompañamos los platos principales con cerveza nacional (Bucanero y Cristal) y música en directo ¡para no olvidar que estamos en Cuba, mi amigo!

Ropavieja. Viaje a Cuba.

Cervezas Nacionales. Viaje a Cuba.

Camarones enchilados. Viaje a Cuba.

Decidimos tomar el postre en La Floridita. Un daiquiri bien cargado para bajar lo tragado.

Desde allí, fuimos de nuevo en taxi colectivo al famoso Callejón de Hamel en el Vedado. Nos habían metido mucho miedo:id con cuidado, siempre de día, no os dejéis engañar, cuidado con las carteras… Íbamos como si fuésemos a la guerra, esperando lo peor. Pero este rincón de cultura afrocubana plagado de murales callejeros y sin un solo hueco sin pintar hay que conocerlo. Los sábados según la guía, los domingos según mi experiencia, a partir de las 12:00 el callejón se inunda de música. Es ahí, durante el espectáculo gratuito, que tienes que tener especial cuidado con tus cosas.

Callejón de Hamel. Viaje a Cuba.

Acabamos el día dando un paseo por el malecón y entrando en la terraza del Hotel Nacional. En el Malecón, por la zona de Vedado, ¡había fiesta! Nos enganchamos al ritmo y nos pedimos una piña colada y un mojito en vaso de plástico, cual fiesta de pueblo, por 10 pesos moneda nacional, unos cuarenta céntimos el cóctel.

Consejo: al atardecer merece la pena pasear por alguno de los 8 kilómetros que forman el Malecón. Los cubanos, si no están sentados en el portal de sus casas, están allí dándose arrumacos, hablando, paseando, bailando…

Valle de Viñales

Al día siguiente, nos fuimos de excursión a la provincia de Pinar del Río, la cuna del mejor tabaco de Cuba. Subidos en un coche de 1958 llegamos hasta el valle de Viñales, Patrimonio Mundial de la Unesco, para contemplar los curiosísimos Mogotes. Son los montículos de piedra caliza que ves en la imagen.

Viñales. Viaje a Cuba.

Más tarde, Juan Carlos, el taxista, nos llevó hasta la casa del Veguero. Nos contaba que los vegueros son las personas que trabajan las vegas de tabaco.

Allí, justo al lado de la plantación, el veguero nos explicó cómo se cultiva, cómo se seca y cómo se fabrica un puro. Como curiosidad, sabed que la forma en la que se fermentan los Habanos Cohiba es secreto de estado. Son los puros de mayor calidad y, además de su fórmula secreta, maduran 7 años más que el resto.

Viñales. Viaje a Cuba.

En Viñales también conocimos el Mural de la Prehistoria, la Cueva del Palenque de los Cimarrones y la Cueva del Indio. Los cimarrones eran los esclavos que huían al palenque, lugar donde se escondían.

Viñales. Viaje a Cuba.

Viñales. Viaje a Cuba.

Cuando volvimos a La Habana nos quedamos un buen rato hablando con Tony y con su mujer Margarita, y es por estas cosas por las que merece la pena alojarse en una casa particular en lugar de en un hotel además del precio. Ya nos lo ofrecieron el primer día, pero por timidez rechazamos su invitación. Tony, que es guajiro (campesino), cultiva mangos y cría conejos. Nos ofreció probar sus frutas tropicales y ese día aceptamos mientras hablamos de la vida, de las diferencias entre culturas, de política… ¡Aprovecho para decir que los mangos de Tony están riquísimos!

Esa noche apenas dormimos. A las cuatro de la mañana teníamos que coger el bus que nos llevara hasta el aeropuerto para volar con Aerogaviota, volamos por usted.

Cayo Largo

Llegamos a Cayo Largo a las 8:30 de la mañana, tras el check in y un buen desayuno… ¡Hola aguas azules del Caribe!Eran tres días de relax bien merecidos en playas de arena blanca casi desérticas.

Cayo Largo. Viaje a Cuba.

Al día siguiente, nos fuimos de excursión a Playa Sirena y Playa Paraíso. Es recomendable que, si quieres alejarte de donde está la gente, lleves mucha agua y comida. Solo muy al principio de Playa Sirena hay un chiringuito, hamacas para alquilar y excursiones en barco, pero en Playa Paraíso no hay nada. Nos contaba el taxista que habían intentado varias veces poner un bar, pero que Playa Paraíso cambia de forma según como vengan las mareas y todos los chiringuitos que habían construido acabaron en desastre. Nosotros nos alegramos. Estar en una playa virgen y solos, completamente solos, no se vive todos los días.

Vimos pelícanos, estrellas de mar, una manta raya, infinidad de aves y peces y variosermitaños. Había una cosa curiosísima en Cayo Largo, cuando cae el anochecer, comienzan a aparecer por todos los lados enormes cangrejos de tierra.

Cayo Largo. Viaje a Cuba.

Cayo Largo. Viaje a Cuba.

Consejo: para la noche lleva repente anti mosquitos. Nos quedamos a ver el anochecer en la playa y otro día cenamos mirando al mar. Créeme,hubiéramos necesitado una buena dosis…

Nuestro último día en Cayo Largo, como no iba ser de otra manera, lo pasamos en el resort bebiendo mojitos y piñas coladas tumbados en una hamaca y dándonos larguísimos baños. El agua del Caribe nada tiene que ver con el Cantábrico: temperatura caliente y agua más salada.

Cayo Largo. Viaje a Cuba.

Consejo: si te gusta mucho estar en la playa, puedes quedarte más días. Pero si lo que buscas es un poco de descanso y ver otra parte de Cuba, entonces con dos noches y tres días te da de sobra. Lleva también mucho protector solar.

De noche regresamos a la Habana, al que ya era nuestro campamento base. Ese día conocimos a la madre de Tony y dueña de la casa: Alba. Una mujer súper adorable, tanto como el hijo. Ya os adelanto que la casa en la Habana no fue la mejor y sí la más cara, pero por lo que llevas ya leído podrás deducir que esa familia nos enamoró. Tuvimos la oportunidad de ir a otras casas y no quisimos.

La Habana. Viaje a Cuba.

Cienfuegos

A las 08:00 de la mañana y con la mochila a cuestas,estábamos listos para subir al coche de Bernardo con un chico alemán que se dirigía a Trinidad y una pareja de simpáticos argentinos, Mati y Leti, que afortunadamente iban a hacer la misma ruta que nosotros. Por lo que pudimos compartir los gastos de ese taxi y de otros dos más. (¡Un saludo desde España, chicos!)

Cuando llegamos a Cienfuegos, nos reubicaron en casas, dejamos las maletas y salimos a conocer la ciudad. La mayor parte de los puntos de interés se encuentran entre el parque José Martí y Punta Gorda. De la región es Benny Moré, el que dicen que es el cantante que mejor condensa todos los géneros de la música cubana. Verás una escultura, calles y establecimientos con su nombre.

Cienfuegos. Viaje a Cuba.

Cienfuegos. Viaje a Cuba.

Destacamos de Cienfuegos, a parte del parque José Martí, el Palacio de Valle. Construido por el asturiano Acisclo del Valle Blanco a su mujer, tiene una arquitectura que recuerda a las mil y una noches. Hoy en día es un restaurante y en la parte de arriba hay una estupenda terraza con vistas. Merece la pena tomarse algo allí arriba y de la que subes, ver el palacio por dentro.

Cienfuegos. Viaje a Cuba.

Cayendo la noche, nos acercamos hasta el parque recreativo La Punta. Había mucho ambiente. Infinidad de familias y pandillas de amigos se bañaban con botellas de ron o comían de los diferentes puestos de churros, helados y perritos. Todo con música de ambiente, la que desprendían los diferentes altavoces de los grupos bañistas.

Cienfuegos. Viaje a Cuba.

El Nicho

Al día siguiente, a las 9 de la mañana, nos presentan a Luis Ángel. Para los amigos, Luisito. Nos pidió cinco minutitos para acabarse el bocadillo y la cervecita que se estaba metiendo entre pecho y espalda. Era ya el segundo viaje que hacía en el día.

Cuando terminó, metimos las maletas en su coche, El Matador, para ir a recoger a Mati y a Leti y dirigirnos a Trinidad.

Antes de salir de Cienfuegos, la pareja de argentinos nos preguntó si nos apetecía ir por la mañana a conocer El Nicho, que está más cerca de Cienfuegos y llegar por la tarde a Trinidad.

Negociamos el precio con Luisito. Al principio nos dijo una cifra pensando que íbamos a cambiar de idea y denegar la subida a El Nicho. Cuál fue su sorpresa cuando aceptamos. Luisito no quería subir las lomas de El Nicho con El Matador. Mucho tomate para su coche de los años 50. Así que, hombre de palabra, nos llevó hasta su pueblo, que pillaba de camino, para encontrar otro conductor que nos llevara a El Nicho por el mismo precio y luego él retomaría el camino hasta Trinidad.

Doble sorpresa para Luisito y muchas risas para sus pasajeros. Cada vez que preguntaba a un amigo o conocido si quería subirnos a El Nicho, todos daban media vuelta o decían que no. Al final, El Matador subió y bajó la loma a pesar de que cada pocos kilómetros teníamos que parar a cambiar el agua al coche. No nos importaba, Luisito y su auto son únicos.

El Nicho es un remoto enclave del Parque Natural Topes de Collantes. Allí caminamos por una pequeña ruta entre la naturaleza y nos bañamos en piscinas y cascadas naturales. La diferencia de temperatura de agua es brutal. El agua del Caribe es muy caliente, el de estas piscinas es muy frío.

El Nicho. Viaje a Cuba.

El Nicho. Viaje a Cuba.

Retomamos con Luisito nuestra ruta hasta Trinidad y antes de llegar ya habíamos quedado con él en que nos viniera a buscar al cuarto día para ir hasta Cayo Santa María pasando por Santa Clara. Honesto e íntegro, Luisito nos dio un precio real y nada inflado, ¿cómo no íbamos a ir con él? Eso sin contar las risas, el cachondeo y las ochocientas mil preguntas que le hacíamos por minuto y que todas contestaba con alegría y sabrosura.

Trinidad

Trinidad fue declarada ciudad Patrimonio Mundial por la Unesco en 1988. Por el día, carros de caballos, burros y guajiros recorren las calles adoquinadas y las coloridas casas coloniales deslumbran a la luz del sol. Por la tarde-noche, la música inunda la ciudad.

Trinidad. Viaje a Cuba.

Trinidad. Viaje a Cuba.

Trinidad. Viaje a Cuba.

Para ser sinceros, los puntos de interés turístico te los haces en un día, pero merece la pena estar al menos un par de noches para disfrutar, entre otras cosas, de la Casa de la Música, la que dicen que si no la mejor, es la más divertida de Cuba. No sé si será cierto, pero nosotros desde la primera noche, ya estábamos allí.

Trinidad. Viaje a Cuba.

La música en directo es desde las 6 de la tarde hasta las 12 de la noche. Tocan música cubana y afrocubana. A partir de las 8 la entrada vale 1CUC por persona. La consumición es muy barata, por lo que se amortiza la entrada. De 12 a 2 de la mañana deja de haber música en directo para dar paso a la discoteca.

El segundo día en Trinidad probamos la langosta. Antiguamenteesclavos, guajiros, señoritos… todos la comían a diario. Ahora ya no es así, pero sí la puedes encontrar por unos 10-15 CUC.

Fuimos al restaurante Museo 1514, por recomendación de una compi, y la langosta nos costó más, pero la relación calidad/precio estuvo bien pues cenamos en un restaurante súper curioso, donde como su propio nombre indica, era un museo de cubertería. Allí, tocaron música en directo y un cubano me sacó a bailar. Quiero pensar que no hice el ridículo delante de todos los comensales y sí mis primeros pinitos de salsa.

Langosta. Viaje a Cuba.

Al tercer y último día en Trinidad comimos el mítico arroz a la cubana y probamos la bebida del lugar: la canchánchara. Hecha con miel, limón, aguardiente, ron y agua, se la daban a los esclavos para que tuvieran energía y trabajaran con más ahínco. Cerramos nuestro capítulo en Trinidad como no podía ser de otra forma: bailando el ritmo cubano en la Casa de la Música.

Trinidad. Viaje a Cuba.

Consejo: si buscas un restaurante bueno, bonito y barato en Trinidad, vete a La Botija. Está abierto las 24 horas, la comida está rica y es muy económico.

Al día siguiente, Luisito nos esperaba a las 8 de la mañana en la puerta de la casa para meter las mochilas en El Matador y llevarnos a Santa Clara.

Santa Clara

Santa Clara se puede ver tan rápido como quieras, nosotros estuvimos una mañana y nos bastó. Lo más importante de allí es el mausoleo del Che, el tren blindado y el parque Vidal.

He de reconocer que no tenía ningún interés en visitar la ciudad y sin embargo, me encantó ir al Mausoleo del Che con su imponente estatua y un pequeño museo sobre su vida. Chocaba ver una imagen del guerrillero de bebé con sus padres, una familia acomodada, y al lado otra imagen de él con el uniforme y una metralleta del tamaño de una ballena. En Cuba se adora su figura y la de Fidel.

Santa Clara. Viaje a Cuba.

Aprovecho para comentaros que al vivir en casas de cubanos, ir en los trayectos largos con ellos, etc. pudimos preguntar a bastantes por cómo era su vida y, yo que para quien me conoce sabe que no tengo miedo a preguntar, siempre sacaba el tema de la política. Encontramos auténticos revolucionarios, pero también algunos más críticos con el régimen cubano. Todos ellos coincidían en tres cosas: 1. La educación y la salud gratuita para todos es un beneficio a conservar. 2. Los valores que tiene la sociedad cubana (compartir, ser generoso, llevar la vida con alegría y salero y ser avispado y pillín) no se deben perder. 3. Cuando Fidel deje este mundo, las cosas para bien o para mal cambiarán, pues forma parte de una generación con una mentalidad que ya no existe.

La Habana. Viaje a Cuba.

Nos gustó hablar con revolucionarios que razonaban, que te hacían intentar entender su modo de pensar. Nos sorprendió conocer a un médico doctorado, que ejercía y que además de ser profesor de universidad, los fines de semana tenía que andar de taxista para sacarse un sobresueldo, pues el salario de médico ronda los 80€ al mes. Fue duro oírle decir que no podía pedir a su hija que regresara de Sudamérica a su tierra natal, con su familia, pues allí cobraba 4.000 dólares/mes por ser bioquímica y en Cuba, de momento, el sueldo no le llegaría ni a los 70 €/mes. Que los jóvenes brillantes que estudiaban gratis en la universidad, luego se iban a otros países para prosperar, por lo que Cuba perdía los buenos frutos que daban la inversión en educación gratuita. Nos chocó conocer a dos ingenieros que, a pesar de haberse sacado la carrera, ejercían de campesinos o que alojaban turistas en su casa pues, se gana más dinero alojando a viajeros que ejerciendo. Nos impactó ir a la Casa del Veguero y saber que el 80% de su plantación iba para el gobierno. En definitiva, por lo general, un cubano puede tener un trabajo o no, pero lo que siempre tiene es – lo que ellos llaman- un negocio, que bien puede ser revender productos, sacarse un sobresueldo siendo taxista particular, alojar a inquilinos en su casa, dedicarse a ser jinetero… Estas circunstancias hacen que desarrollen una perspicacia colosal, la escuela de la calle. Y, como bien señalaron Luisito y Juan Carlos, hay que guapear. En Cuba, al que guapea (trabaja), nunca le faltará un plato de comida en la mesa, o eso dicen.

La Habana. Viaje a Cuba.

Cayo Santa María

Llegamos a Cayo Santa María y nos despedimos de Luisito, de Mati y de Leti, y de El Matador. Fue “una auténtica gozadera” compartir viaje con ellos.

Viaje a Cuba.

Pasamos 2 noches y 3 días en las playas de arena blanca de la costa norte del país. Navegamos en catamarán, paseamos en bici acuática, compartimos playa con grullas, peces y cangrejos, bebimos mojitos, banana mamas, piñas coladas y otros cuantos cócteles y nos fumamos un buen puro.

Cayo Santa María. Viaje a Cuba.

La Habana

Llegó el momento de coger el bus que nos dejaba de nuevo en La Habana. Volvimos a Casa de Alba para pasar la última noche en la capital. Nos pegamos una ducha y nos fuimos a disfrutar de la noche habanera.

Cenamos en una de las ventanillas del Capitolio: una hamburguesa en moneda nacional. Al cambio, unos 40 céntimos de euro. Tomamos una Bucanero en El Chanchunllero, un pequeño bar de Habana Vieja súper recomendable. Paseamos un poco por el barrio, que de noche es sorprendentemente tranquilo para ser el centro, y cogimos un taxi hasta la Casa de la Música de Miramar.

Pagamos la entrada, que nos costó un ojo de la cara, pero estuvimos bailando salsa en directo hasta que cerró el local. Volvimos a las tantas en taxi colectivo para dormir unas cinco horas y aprovechar las últimas horas de luz en la capital.

Callejón de Hamel. La Habana. Viaje a Cuba.

A la mañana siguiente, volvimos al Callejón de Hamel. Esta vez la música afrocubana sonaba por el callejón y sus alrededores. Más tarde, compramos ron Santiago de Cuba.

Consejo: Los cubanos dicen que es mejor el Ron Habana Club, pero lo puedes comprar en España. El siguiente mejor es Santiago de Cuba que no se puede conseguir desde aquí. Una botella pequeña de ron añejo de 35 centilitros cuesta unos 3,80 CUC.

Dimos un último paseo por Habana Vieja y nos despedimos subidos en un Coco Taxi recorriendo el Malecón.

La Habana. Viaje a Cuba.

Último consejo: Seguro que ya has leído que hay dos tipos de moneda en Cuba, el peso cubano CUP y el peso convertible o moneda para turistas CUC. Puede que encuentres complicaciones a la hora de sacar dinero con tarjeta, sobre todo en pueblos o ciudades más pequeñas, por eso es aconsejable que antes de subirte al avión, calcules el dinero que vas a gastar y lo lleves en efectivo. La moneda que vas a usar por excelencia es el CUC, pero es recomendable que cambies unos cuantos CUP. Podrás consumir comida en ventanillas a precio de ganga, como lo haría un cubano.

El viaje es 100% recomendable para todo aquel que tenga ganas de bailar, reír y conocer una cultura totalmente diferente. En Cuba no encontrarás grandes monumentos, pero sí un espíritu del que merece la pena contagiarse.

¡Estás rebueno papito! 😉

Hoja de ruta:
1. Madrid-La Habana
2. La Habana
3. La Habana
4. La Habana
5. Viñales-La Habana
6. Cayo Largo
7. Cayo Largo
8. Cayo Largo – La Habana
9. Cienfuegos
10. El Nicho – Trinidad
11. Trinidad
12. Trinidad
13. Santa Clara – Cayo Santa María
14. Cayo Santa María
15. La Habana