Viaje a París

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Torre Eiffel. Viaje a París.

A mediados de junio, decidimos reencontrarnos en París. Compramos los vuelos para llegar al aeropuerto Charles De Gaulle más o menos a la misma hora. Ella venía de Londres y yo, de Madrid.

Cogimos el cercanías (RER) para ir hasta el Airbnb que habíamos contratado. Isabelle, la anfitriona, nos recibió amablemente y nos rogó que habláramos bajito, ya eran las doce y algo de la noche y otros huéspedes estaban durmiendo.

Comenzamos nuestro viaje con una típica cena “francesa” a base de fromage (queso) del paki de la esquina mientras nos poníamos al día. Lo del paki no es francés, ¡es internacional!

Por la mañana, hicimos nuestra primera visita a la boulangerie, la panadería que teníamos enfrente. He de decir que disfrutamos todos los días de un desayuno al aire libre saboreando croissants recién hechos por el panadero que, con simpatía, nos enseñaba un poquito de francés a primera hora. ¡Alguna ventaja tenía que tener vivir a las afueras!

Desayuno con croissants recién hechos. Viaje a París

Más tarde, nos dirigimos a la estación de cercanías (RER) para comprar el abono Paris Visite. Es una buena opción si, como nosotras, tienes que coger transporte a diario para ir al centro.

Consejo: Paris Visite te permite viajes ilimitados en bus, metro y RER para uno, dos, tres o cinco días. Además, mostrando la tarjeta tienes descuento en algunos museos. Se coge por zonas. Nosotras escogimos las zonas 1-3 para cinco días y nos costó algo menos de 38€/persona.

Torre Eiffel y el oeste de París

Paseamos por la zona oeste de París: Musée du Quai Branly y el muro vegetal diseñado por Patrick Blanc, el Puente del Alma y la llama de la Libertad, donde descansan ofrendas florales a Diana, la princesa de Gales, quien falleció allí en un fatídico accidente de tráfico; dimos una vuelta por la Île aux Cygnes y subimos a la mítica plaza de Trocadero para fotografiar la Torre Eiffel.  La subida a la Torre la haríamos a última hora del día para poder ver desde sus alturas el atardecer. ¡Recomendable!

Torre Eiffel. Viaje a París

Campos Elíseos y Grandes Boulevards

Recorrida la primera zona, nos dirigimos a los Campos Elíseos y Grands Boulevards. Comenzamos en el Arco del Triunfo bajando por Campos Elíseos, viendo el Grand y el Petit Palais, hasta llegar a la Plaza de la Concordia, donde en tiempos de la Revolución francesa Luis XVI fue el primero en ser guillotinado. Caminamos por las calles del barrio hasta dar con las famosas Galerías Lafayete y su cúpula de vitrales de más de 100 años, dejando para el final el majestuoso edificio de la ópera, el Palais Garnier.

Arco del Triunfo. Viaje a París

Plaza de la Concordia. Viaje a París

Plaza de la Concordia. Viaje a París

A eso de las ocho de la tarde, nos acercamos hasta el pie de la Torre Eiffel para comprar las entradas y subir a su parte más alta. Allá arriba, observamos la ciudad de día, disfrutamos del atardecer y nos quedamos hasta que la oscuridad inundó París. El cómo volvimos a casa… ¡Esa ya es otra historia!

Arriba de la Torre Eiffel. Viaje a París

Campos Elíseos vistos desde la Torre Eiffel. Viaje a París

Torre Eiffel de noche. Viaje a París

Nos quedamos tanto rato dentro y en los alrededores de la Torre Eiffel, que cuando quisimos darnos cuenta de la hora, teníamos que andar corriendo por París como si se nos fuera la vida. Y cuando por fin llegamos a la estación para coger el último tren, este abre sus puertas por el lado contrario al andén donde estábamos nosotras. Conclusión: ya no había transporte público que nos llevara de vuelta a casa. ¡Menudo primer día! ¡Vaya cabreo nos pillamos! Menos mal que para estos casos, siempre se puede tirar de ahorros y coger un taxi.

Louvre y Les Halles

Al día siguiente, comenzamos por uno de los museos más famosos del mundo: el Louvre.

Consejo: En la Grande Pyramide se forman las colas más largas. Es mejor acceder por la calle Rivoli, 99. Si perteneces a la Unión Europea y tienes menos de 25 años, la entrada es gratuita, aquí y en la mayoría de los museos de París. ¡Muestra tu DNI o pasaporte!

Le Louvre. Viaje a París

En el museo hay más de 5.000 obras y es imposible verlas todas. Por eso, decidimos hacer un recorrido por las más importantes y célebres que alberga este museo: la Venus de Milo, La balsa de la Medusa, La Libertad guiando al pueblo… y por supuesto, la enigmática y pequeña Gioconda.

Al salir, pasamos por la Pirámide invertida para comer en el Jardin des Tuileries y descansar un ratito a la sombra antes de continuar nuestra ruta.

Más tarde, paseamos por el Jardín del Palacio Real, que nos encantó por el ambiente tranquilo y de buen rollo entre amigos y familiares que allí había. ¿Sabías que la Revolución francesa comenzó en el Café du Foy en la Galerie de Montpensier, una de las tres galerías que enmarcan estos jardines?

Más tarde, conocimos la Iglesia St-Eustache, actualmente la están reconstruyendo pero se puede entrar y ver el órgano más grande de Francia, además de escuchar uno de sus muchos conciertos. También caminamos por la Rue Montorgueil. Balzac inmortalizó esta calle, que en su origen era el mercado de ostras, en la obra La Comédie Humaine. Hoy en día, está llena de fromageries (queserías), cafés y puestos con fruta y verdura.

Rue Montorgueil. Viaje a París

Rue Montorgueil. Viaje a París

Acabamos el día en el Centro Pompidou, para ser exactos en una terraza de enfrente.

Centro Pompidou. Viaje a París

Las islas: Île de la Cité e Île St-Louis

El tercer día lo empezamos en Notre Dame, el corazón de París. Es el monumento gratuito más visitado de la ciudad y por eso sabíamos que era muy recomendable estar a primera hora de la mañana.

La historia de Notre Dame…¡nos encanta! La catedral sufrió severos daños durante la Revolución francesa, tantos que se pensó en demolerla. Fue gracias a la novela El jorobado de Notre Dame de Víctor Hugo que se salvó. La célebre obra del escritor francés estimuló el espíritu de lucha y a los cientos de vecinos que demandaron su restauración.

Catedral de Notre Dame. Viaje a París

Consejo: Cuando vayas a visitar el interior de la catedral, asegúrate de llevar los hombros tapados y faldas o pantalones no muy cortos. Lleva, por ejemplo, una pasmina en la mochila para cubrirte. Si no, el guardia no te dejará pasar. Te instará a que compres un pañuelo en una tienda cercana o visites Notre Dame otro día. Nosotras optamos por la camiseta, ¡no había tiempo que perder!

Camisetas para entrar en la Catedral de Notre Dame. Viaje a París

Después de ver la catedral por dentro con sus increíbles rosetones, nos dispusimos a hacer en plena solana la interminable cola para subir a las torres. Tras los 422 peldaños, nos esperaban nuevas vistas de París y la Galerie des Chimères (galería de las gárgolas). ¡Me hacía ilusión ver las gárgolas del jorobado! ¡Hay que ver qué bien hace Disney sus películas!

Gárgola de la Catedral de Notre Dame. Viaje a París

Vista de la Torre Eiffel desde la Catedral de Notre Dame. Viaje a París

Nos merecíamos un descanso. Así que nos acercamos a Berthillon para probar uno de sus famosos helados. Ya de la que íbamos, investigamos la Île de la Cité.

Consejo: Se recomienda ir al local de la propia empresa en rue St-Louis. Pero si acudes los lunes o martes, lo encontrarás cerrado. No pasa nada. Si te coincide el día, lo podrás probar en uno de los muchos cafés de la manzana donde venden sus helados y sorbetes y así, te quitas el gusanillo de saborearlo.

Tras bordear el río, nos pasamos por Sainte-Chapelle (recomiendan verla, pero nosotras no entramos simplemente porque no nos apetecía) y llegamos al último punto: Pont Neuf, el puente más antiguo de París, para dar paso a la siguiente zona.

Barrio Latino

Cogimos el metro para llegar al epicentro de la vida académica parisina. Paseamos por el Boulevard St-Michel y otras calles del barrio hasta llegar al Panteón, el mausoleo donde descansan los mejores intelectuales de Francia: Voltaire, Rousseau, Víctor Hugo…

Seguimos paseando rumbo a Rue Mouffetard, o la calle de las mofetas. Llamaron así a esta vía romana de lo mal que olía, ya que antiguamente el río subterráneo era vertedero de residuos. Hoy, dicen que es la calle comercial con más ambiente y actividad del Barrio Latino. En ella se mezclan bares, cafés, puestos de frutas y verduras… y todos los días, excepto los lunes, hay mercado.

La verdad es que el día que volvamos a París, tenemos pendiente volver a este barrio. No pudimos verlo en su máximo esplendor. Volveremos para darle una segunda oportunidad.

Pero cuando fuimos, era lunes, no había muchos estudiantes porque las clases habían terminado, tampoco había mercado por lo que no había mucho ambiente, y dicho sea de paso, escogimos fatal el restaurante donde parar a comer. Hacía un calor terrible, pero hicimos caso omiso a los más de treinta grados y alegando que estábamos en Francia (y a pesar de que este plato es del norte del país) se nos antojó una fondue… Estamos de vacaciones y nos merecemos disfrutar, ¿no?

Al margen de las excusas, elegimos fatal el restaurante, el sabor del plato también y no sabíamos qué quemaba más, si la fondue o el sol… Pero ahí queda, ¡no siempre se puede acertar! Y ante una mala elección, buenas son unas risas.

Fondue en el Barrio Latino. Viaje a París

Consejo: Como en España, en bares y restaurantes lo más costoso es la bebida. Si pides con tu refresco, “Garraf d’eau” o agua del grifo, no morirás por deshidratación ante tal calor y ahorrarás unos euritos. El agua del grifo no se cobra y están en la obligación de servirlo.

Montmartre

Después de comer, decidimos abandonar el Barrio Latino para ir a Montmartre y conocer la parte más bohemia de la ciudad.

Comenzamos el recorrido por la famosa entrada de metro Abbesses. Es recomendable acabar en esta parada en lugar de comenzar por ella, porque si haces como nosotras, tendrás que subir muchísimas escaleras hasta llegar a la calle y ver la marquesina de cristal, obra de Hector Guimard. Eso sí, con tanta escalera se te quedará un culillo estupendo.

En la plaza de la boca de metro hay un pequeño parque con el mural de los “te quiero”, escrito en todos los idiomas.

Consejo: si no quieres bajar o subir la cuesta de la colina del barrio de Montmartre, puedes coger el funicular. El ticket es el mismo abono o billete de metro.

Abandonamos el mapa para caminar por las callejuelas empinadas del barrio y toparnos con los últimos molinos originales: Moulin Blute-Fin y Moulin Radet. ¿Sabías que durante siglos, Montmartre fue una aldea rural repleta de ellos donde se fabricaba harina para toda la ciudad? La urbe creció tanto que la aldea se incorporó a la capital. Su encanto y sus bajos precios atrajeron a multitud de artistas y así nació el barrio más bohemio de París.

Llegamos a la famosa Place du Tertre, repleta de bares, terrazas, músicos, retratistas y muchos, muchos turistas.

Artista en Montmatre. Viaje a París

Montmatre. Viaje a París

Artista en Montmatre. Viaje a París

Después de dar una vuelta por la plaza y elegir nuestro retratista favorito (el de la última imagen), visitamos la basílica del Sacré-Coeur y nos sentamos en la escaleras donde turistas y parisinos comparten cerveza mientras escuchan música callejera.

Basílica de le Sacre Coeur en Montmatre. Viaje a París

Ese día vimos como la noche caía sobre París desde lo alto de la colina. Y cuando ya no hubo más luz que la de las farolas de la ciudad, fuimos a ver el famoso (y para nosotras decepcionante) molino del Moulin Rouge.

En la próxima visita intentaremos ir a un espectáculo. A ver si el interior nos dice más que su exterior.

Moulin Rouge. Viaje a París

St-Germain, Invalides y Montparnasse

Comenzamos la mañana en el museo Rodin. Entramos en los jardines y vimos, entre las muchas esculturas del artista, El pensador y las Puertas del Infierno.

Consejo: Recuerda que si eres menor de 25 y perteneciente a la Unión Europea, ¡entrar es gratis!

Clara tenía tanto calor que aprovechó un aspersor de los jardines para pasar por encima de él disimuladamente. Varias veces… Y claro, ¡yo detrás!

Las Puertas del Infierno en el Museo Rodin. Viaje a París

Más tarde fuimos al Hôtel des Invalides y a la explanada. Lo construyó Luis XIV para acoger a 4.000 invalides o veteranos de guerra minusválidos. Y el 14 de julio de 1789 una multitud forzó el edificio para robar los más de 30.000 rifles antes de dirigirse a la Bastilla e iniciar la Revolución francesa.

En la Église du Dôme, que sirvió de inspiración para la construcción del Capitolio de USA, se encuentran los restos de Napoleón.

No es posible comprar la entrada solo para ver la Église du Dôme y no estaba interesada en el museo de la armada, etc así que le dije a Clara que entrara ella y que me contara si merecía la pena pagar la entrada completa solo por ver la iglesia. La acompañé hasta la puerta y, como en todas las iglesias, el interior es más fresquito, así que decidí quedarme con el guarda y aprovechar esa brisilla que llegaba del interior. A los cinco minutos, debí de dar tanta pena al guardia que me dejó pasar sin entrada.

Les Invalides. Viaje a París

Paseamos por la orilla del Sena hasta el museo D’Orsay y paramos a tomar un tentempié en un parque que encontramos por el camino. Había una cola enorme para entrar al museo, así que decidimos dejarlo para el día siguiente y continuar nuestra ruta por esta zona viendo la Église St-Germain des Prés, la más antigua de París, y la Église St-Sulpice, donde se supone que está la Línea Rosa que aparece en el Código Da Vinci y que nosotras, por más que buscamos, no encontramos.

Nuestro próximo punto eran los Jardines de Luxemburgo. Napoleón dedicó a los niños de París estas 23 hectáreas que sirven de telón de fondo al palacio de Luxemburgo.

Jardines de Luxemburgo. Viaje a París

Nos sorprendió muchísimo lo respetuosos que son los parisinos tanto en estos jardines como en el resto. No pisan el césped excepto en aquellas zonas donde está permitido, y por todo el parque hay sillas para descansar. ¡Y no se llevan las sillas a sus casas, ni las dejan en medio de la calle abandonadas por la ciudad! Incroyable!

Aprovechamos la zona de césped permitida y nos tumbamos en la hierba antes de retomar el camino.

Marais y Bastille

Empezamos la siguiente zona viendo el Hôtel de Ville. El ayuntamiento de París fue retratado en la famosa fotografía de El beso de Robert Doisneau.

Hotel de Ville. Viaje a París

Más tarde nos acercamos a la plaza y a la Ópera Bastille. Caminamos por sus calles repletas de gente y como el hambre llamaba a nuestra puerta, decidimos comer un crêpe salado y recién hecho por el camino. ¡Estaba buenísimo! Nada que ver con la fondue del día anterior…

Crepería. Viaje a París

Ya más alejadas de lo puramente turístico, decidimos dar una vuelta por el Canal St-Martin. En sus 4,5 Km los parisinos se dan un chapuzón o se sientan con los pies en el agua a charlar y tomar una copita de vino con los amigos. Lo que viene siendo un botellón chic.

En esta foto no se aprecia pero cuando estuvimos, un grupo de unos veinte chicos se lo pasaba a lo grande tirándose desde el puente y haciendo carreras a nado por el canal.

Canal St-Martin. Viaje a París

Esa era nuestra última noche en París, así que decidimos volver a Montmartre, nuestro barrio favorito, para pasar por la cafetería de Amélie Café des Deux Molins y disfrutar del atardecer en un ambiente que solo se respira allí.

Nos sentamos en una terraza, justo al lado de las escaleras laterales del Sacré-Coeur y disfrutamos de una cervecita bien fresquita y de música en directo. ¡Esto es vida! C’est la vie!

Cerveza en Montmatre. Viaje a París

Quinto y último día en París

A primera hora, fuimos al Museo D’Orsay para ver su colección de arte impresionista, post impresionista y art nouveau que se encuentra en la antigua y chulísima estación de trenes Gare D’Orsay.

Museo D'Orsay. Viaje a París

Vimos obras de Monet, Manet, Toulouse-Lautrec…y nos hicimos fans de Van Gogh.

Museo D'Orsay. Viaje a París

Cuando el arte ya corría por nuestras venas, salimos del museo para dar un último paseo por la capital. Del Museo D’Orsay cruzamos el Sena para llegar al Louvre, caminar por el Jardín des Tuileries, pasar por plaza de la Concordia y caminar por los Campos Elíseos.

Justo antes de llegar al Arco del Triunfo, los Campos Elíseos estaban cortados por la policía. Días antes había habido un intento de atentado en París, así que el tema nos olía muy mal. De repente, se oyó una especie de disparo, yo me quedé paralizada entre la curiosidad y el no saber qué estaba pasando, pero Clara reaccionó súper rápido sacándonos de allí a las dos. Nunca supimos qué fue lo que sucedió, ni porqué estaba cortada la gran avenida, lo cierto es que no nos importó. Seguimos disfrutando de nuestro viaje y acabamos haciendo picnic en los Campos de Marte para dar el último au revoir a la Torre Eiffel.

Campos de Marte y Torre Eiffel. Viaje a París

Algún día volveremos a París para rematar aquello que no pudimos hacer, para reencontrarnos con el Barrio Latino y volver a disfrutar del ambiente de Montmartre y espero que lo volvamos a hacer juntas porque parece que el viaje entre hermanas… ¡Ha llegado para quedarse! Y eso me hace muy feliz.

Turistas y hermanas. Viaje a París

Turistas y hermanas. Viaje a París

Hoja de ruta:
1. Madrid – París
2. París: Torre Eiffel y zona oeste + Campos Elíseos y Grandes Boulevards
3. París: Louvre y Les Halles
4. París: Las islas + Barrio Latino + Montmartre
5. París: St-Germain, Invalides y Montparnasse + Marais y Bastille + Montmartre
6. París – Madrid